Cachando a mi prima Beatriz.

Hay un refrán que dice “a la prima hasta que gima” y el otro día lo lleve a cabo cuando me quedé a solas con mi prima hermana. Yo siempre había escuchado que era media putita, pero no pensé que lo fuera tanto. Estábamos viendo la tele en la sala de mi casa y ella empezó a acariciar mi pene. Yo le quite la falda, la puse en perrito y se la metí toditita mientras ella lanzaba gemidos de placer.