Una buena chupada de pinga y destrozando su concha peluda.

Esta flaquita te chupa la pinga de una manera deliciosa y con esa mirada haces que te derrites completamente, nos metimos unos agarres bravos. En su casa en la Av. Perú y ella me invitó a pasar porque no había nadie. Una vez dentro ella se quedo calatita, se puso en cuatro y me pidió por favor que la clave bien duro y sin parar.

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